25 de diciembre de 2015

Roma (3)


























Muy cerca del lugar donde me alojaba estaba la iglesia de San Paolo Dentro le Mura, con lo que aproveché para ver su solitario y colorido interior. Continué pasando por delante del Palazzo del Viminale (sede de un par de ministerios), el Teatro Dell´ Opera y la aún más llamativa basílica de Santa María Maggiore entre edificios y tiendas más de barrio que turísticas, aunque no por ello sin vendedores de souvenirs en sus alrededores.

Atravesé un par de mercadillos hasta la Piazza Vitorio, donde vagabundos se levantan de entre su equipajes a ninguna parte para pedir cigarro/fuego. No terminaba de parecer inseguro del todo, pues había incluso algunas familias sentadas en bancos, pero sí que deprimente. Terminaba con las atracciones y los puestos de una pequeña feria ambulante e inactiva a horas tan tempranas, con sus encargados recién levantados.

Así como el primer día vi el Coliseo al fondo de una imponente avenida, acotada por historia, esta vez la vi al fondo de otra avenida, pero ahora de lo más vulgar e incluso sosa, con algunos bares y tiendas salpicados entre una mayoría de locales cerrados. Entre atascos y cableado de tranvía se dejaba ver lo más representativo de Roma en guías turísticas y postales.

Subí un poco de cuesta para colocarme por la vegetación de la zona del Domus Aurea, intentando tomar fotografías diferentes de tan trillado monumento. De todas formas ya sospechaba (y confirmé por Internet en la vuelta a casa) que eso era misión imposible. Entre la salida de turistas de la estación de metro al más puro estilo Jumanji y las interminables colas, entre el Arco de Tito y el Arco de Constantino, se recorrió la avenida de Celio Vibenna, por la que grupos de monjas trotaban casi evitando ser descubiertas por la muchedumbre.

Lo que a falta de una mínima información y a simple vista puede parecer un descampado resulta ser el Circo Massimo, donde se celebraban carreras de cuadrigas siglos atrás. Hoy en día es una zona de esparcimiento por la que pasear, correr, sacar al perro o tomar el sol. Termina casi en el mismo Puente Palatino, cruzando el cual, y dejando a la derecha la Isla Tiberina, se llega al Trastévere ("detrás del Tíber").

El Trastévere es un barrio tranquilo que, atravesado por la vía del mismo nombre y cuyo centro se puede considerar la basílica de Santa María, ofrece disfrutar de calles adoquinadas, edificios medievales, tiendas de artesanía y restaurantes de estética cuidada, tanto púramente antigua como "vintage". Los casi inexistentes hoy en día cines de una sola sala se mezclan con pequeños teatros y coches sesenteros aparcados por sus aceras. Una zona estupenda para disfrutar del relax, una vida bohemia y nada convencional.

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20 de diciembre de 2015

Roma (2)

El tercer día comenzó realmente soleado y, tras salir de la estación de metro de Ottaviano, empecé a andar hasta la Piazza Cavour, donde se encuentran el Palazzo di Giustizia, la Chiesa Evangelica Valdese di Roma y Ariano Multisala.

Rodeando la ciudadela llegué a la frontal del Castel Sant´Angelo, aprovechando los puentes sobre el Tiber dirección a la Basílica de San Pedro, a la cual llegué caminando entre marabunta. Aún siendo ya la última semana de octubre y no apareciendo el Papa en su balcón, la enésima e interminable cola hizo fácil decidirse por invertir el valioso tiempo en otros lugares.

No fue hasta poco antes de visitar Roma, entre páginas y guías de viaje, cuando descubrí que la plaza que aparece en el cuadro junto a la cama en la que duermo cada noche en mi ciudad está en Roma. Es por eso que iba a verla con una ilusión que, finalmente, no se se transformó para nada en frustación.

La Piazza Navona es una plaza grande y con luz, mucha luz. Creo que incluso en un día completamente nublado continuaría dando esa misma sensación de luminosidad, entre guitarristas, puestos de venta de cuadros y los retratos "take away". Bastante presencia española y no sólo la de los turistas, sino porque allí está el Instituto Cervantes con, justo al lado, la "Libreria Spagnola". No son necesarios grandes conocimientos de mercadotecnia para dar con la  tecla en cuanto a la colocación del negocio.

Sopa de tortelinis y espaguetis a la boloñesa a modo de refrigerio, la siguiente parada fue la "Piazza della Rotonda", donde mucha gente sentada en escalones y fuentes conversaban, se tomaban fotografías y, a veces, miraban el monumento. El Panteón es impresionante por dentro, con una apertura en la parte superior que permite a un haz de luz pasearse a su antojo por el interior, irresistible contrapicado.

La jornada turística dió sus últimos coletazos atravesando céntricos callejones, espectaculares iglesias situadas en recónditas plazoletas e investigando librerías con decenios entre sus baldas.

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10 de noviembre de 2015

Roma (1)


























Hace años estuve ya en Italia, concretamente en el norte, visitando las ciudades de Milán, Génova, Venecia, Pisa y Padua. Aunque el viaje me encantó es cierto que, por ejemplo, el engalanado concepto que tenía de la capital de Lombardía se deshizo al visitarla. Todo lo interesante en una misma y larga recta, estructura que me hace recordar a Las Vegas. También hay que reconocer que no son comparables los contenidos de ambas vías, es decir, casinos y estriptis frente a clase y glamur.

La llegada a Roma me dió una corazonada y, a pesar del cansancio del viaje, solté la maleta en el hotel de la Via Nazionale y eché a andar hacia la otra punta de la misma, entre el Palazzo delle Esposizioni y el Teatro Dell´Opera di Roma.

Un viaje que no llega a cuatro días es incompatible con la espera de las interminables colas para monumentos y museos, así que eché la tarde por la Via del Foro Imperiali, la cual va desde la Piazza Venezia hasta el Coliseo, teniendo a ambos lados muchos e importantes restos romanos como: Foro de Trajano, Foro de Augusto y Foro de Nerva.

El monumento a Vittorio Emanuele II es un edificio imponente que hace irresistible la subida en su ascensor para disfrutar de las vistas desde la parte superior. Una pena de la neblina que cubría la ciudad y que reducía cierta nitidez a las fotografías, compensada con el interior de la Basilica di Santa Maria in Ana Coeli y la fachada del Teatro Marcello.

La segunda jornada comenzó rodeando la Piazza Barberini, dejando a la derecha palacio, cine y estación de metro, todos con el mismo nombre que la citada plaza. Cuesta arriba y para disfrutar de otras estupendas vistas junto a la estación de metro Spagna y bajada de curvas hasta la Piazza del Popolo, primera de las plazas en obra que restaban puntuación a la visita.

En cualquier caso se podía entrar en la Basilica Parrocchiale Santa Maria del Popolo y dar una vuelta por el mercadillo callejero de Flaminio, entre estaciones de metro y tranvía. Aunque partía de allí la Via del Corso, una de las arterias del centro de Roma, se decidió tomar la casi paralela Via del Babuino y así pasar por la Piazza di Spagna, también en reconstrucción. Terminé este trío de plazas en la Fontara di Trevi, que a su vez completaba el trío de obras, en este caso sin el habitual chorro de agua y en labores de limpieza. La esperaba más amplia, y es cierto que la fuente como tal lo es, pero la pseudoplaza que la contiene es agobiante, con el edificio frontal casi pegado y un hacinamiento de turistas y vendedores.

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30 de septiembre de 2015

El Barrio de las Artes


























Hace no demasiado tiempo se conocía a este barrio del distrito centro de Málaga y construido sobre terreno ganado al mar como el Ensanche Centro o Ensanche Heredia. Durante el día no era una zona muy atractiva y durante la noche era mejor no pisarlo, a no ser que se estuviera interesado en prostitutas callejeras o bares de alterne. Era una verdadera pena, pues la situación es realmente estratégica, estando limitado por dos de las arterias principales de la ciudad como son la Alameda Principal y la conocida como "Muelle Heredia".

Por suerte, y a principios de la segunda década de este siglo, vecinos y comerciantes se unieron para darle un cambio al mismo. En modo de resumen se puede indicar que se han mantenido y reformado edificios antiguos, apareciendo un buen número de hoteles y hostales. Esto ha motivado también (por ahora) la "supervivencia" de negocios clásicos de la zona, como Al Este del Edén y Filatelia Carrasquilla. El Teatro Alameda y el CAC (Centro de Arte Contemporáneo) son las bases de la cultura, alrededor de los cuales han ido apareciendo negocios de arte, tanto clásica como alternativa, añadiendo eventos como exposiciones y mercadillos.

Todo esto, unido a la renovación y peatonalización de algunas calles y plazas, ha hecho que también florezcan nuevos restaurantes y bares, y con ellos la aparición de turistas que antes ni siquiera pisaban la zona. Como curiosidad, destacar también la cantidad de centroafricanos, árabes y, de un tiempo para acá, también de Europa del Este que, salvo un par de negocios de este tipo que llevan años, la mayoría deambulan de forma ciertamente aleatoria.

Entre todo lo ya nombrado se pueden destacar también edificios clásicos como La Equitativa (llamada por mí de niño como "la torre de los tres huevos") o la iglesia de Stella Maris, completando un barrio que, si tiempo atrás invitaba a no pisarlo, ahora es más que atractivo hacerlo.

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7 de septiembre de 2015

Londres (3)



Parece que no se puede visitar Londres sin acercarse a Camden Town, una calle con tiendas para turistas y recuerdos variados. Un poco de curiosa decoración de edificios por aquí y otro poco de ropa urbana por allá. Me gustó el mercado de Camden Lock que, aparte de productos que se podrían denominar como "fast art" (sí, me lo acabo de inventar), tenía una estupenda vista saliendo a uno de los balcones con la cámara metida en una bolsa de supermercado y como quien no quiere la cosa.

Entre puestos de comidas internacionales y extrañas figuras frikis entramos mi amiga Marian y yo en una zona ya cubierta, donde lo mismo había tiendas de libros con largas y ordenadas estanterías como estrafalarias tiendas de trajes medio futuristas y medio de terror. No perdimos demasiado tiempo por allí y, tras el almuerzo de turno (de nuevo chino) cogimos metro hacia el Natural History Museum.

Ya sabemos que los horarios europeos no son los españoles, y llegando a las cinco y media a un museo te encuentras que dispones únicamente de media hora para verlo. No lo dudé ni un instante y me fui directo a la zona de dinosaurios, mi pasión (vi Parque Jurásico cinco veces en el cine). Además, fue una suerte el haber visto a Dippy, un huesudo (más bien yesudo) diplodocus que recibía a todo los visitante en la entrada desde hace más de 100 años. Ahora parece haber sido sustituido por una ballena que, si bien esta sí es real, no tiene la misma fama...

Llamaron a Marian casi con urgencia para que se encargara de la decoración de un pub muy chic que iba a celebrar un evento ese mismo día. No sé como es tan famosa la puntualidad británica siendo casi imposible llegar a la hora adecuada. Estuvimos un buen rato en el taxi esperando a que pasara el barco de turno por el London Bridge.

Hice la enésima caminata de vuelta a casa, callejeando de nuevo por la City y los alrededores de Oxford Street, fotografiando multitudes esperando cruzar semáforos, colándome en tranquilas parroquias, esquivando viandantes y disfrutando del dinámico y activo ritmo de la ciudad. Le doy mi OK a Londres.

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6 de septiembre de 2015

Londres (2)



La mañana siguiente estaba chispeando y la dediqué a hacer la compra en Butterfly Walk, un centro comercial en Camberwell Street, los alrededores de la casa. Al poco cogí el metro hacia Warren Street (al noroeste de la ciudad), donde había quedado con una pareja amiga mia para almorzar y echar la tarde paseando por el bonito y enorme Regent´s Park,

Aunque la comida fue en un chino del montón, lo llamativo era la cercanía de la enorme torre de comunicaciones de BBC London Radio (me recordó a la primera misión de Final Fantasy VIII) y una estatua de John F. Kennedy en el lateral de una de las avenidas.

El nombrado parque es un gustazo para pasear, con zonas tanto permitidas como no permitidas para perros, lagos y canales con embarcaciones, el Zoo de Londres en su interior y, lo que más me gustó, una pequeña colina desde donde se veía (y fotografiaba) el Skyline de la ciudad. Terminamos la tarde en la cervecería The Pembroke Castle, situada junto a unas vías de tren y un metálico/grafiteado puente sobre ellas.

Comencé al día siguiente mi caminata turística por el lateral sur del Támesis desde Waterloo Station, pasando por el London Eye (no subí, la cola era tremenda), "skatepark", mercadillo de libros, las obras de reforma del National Theatre y multitud de bares y terrazas. Estaba todo muy animado al ser fin de semana y, tras comprarme comida pseudomexicana en un puesto terminé por entrar en la Tate Modern, ese tipo de museo que visito porque es gratis... Eso sí, las vistas de la catedral desde arriba eran espectaculares.

Cruzando el Millennium Bridge hacia la parte norte de la ciudad, y atravesando el pequeño parque que rodea St Paul´s Cathedral, comencé a adentrarme en la City, donde poco se puede ver aparte de bancos, oficinas y edificios altos. Entre mi orientación y el mapa terminé donde quería, en la Tower of London, una fortaleza adornada (supongo que sólo aquellos días) por casi infinitas flores de color morado carmesí, y todo rodeado de cientos/miles de turistas. Además, tuve el honor de que el encargado del Tower Bridge me detuviera justo a mí para poder abrirlo y dejar pasar una embarcación.

Ya de noche, y tras casi una hora andando por calles y avenidas desiertas, alcancé la estación de metro de Borough, una de esas en las que hay que elegir entre una infinita escalera de caracol de piedra o un montacargas/elevador, llevándote ambos a casi las profundidades del planeta y, como suele ocurrir, recordándome a un videojuego (en este caso el final de Resident Evil 2).


4 de septiembre de 2015

Londres (1)

























Cuando un amigo/conocido me ofrece alojamiento en una ciudad del extranjero en la que no haya estado no importa qué planes tenga para esa fecha, pues automáticamente los anulo/pospongo y empiezo a buscar vuelo. En esta ocasión fue mi amiga Marian quien, avisándome de que tenía varios mini-trabajos y no siempre podría estar conmigo, me animó a ir.

Esta vez no tenía quien me recogiera en el aeropuerto ni nada parecido, sino que quedé con ella en la estación de metro de Oval. Como ya había ocurrido alguna que otra vez, el viaje en sí (transporte) no fue precisamente la parte más divertida, consistiendo en: metro hasta la estación María Zambrano, cercanías al aeropuerto Málaga-Costa el Sol, vuelo al aeropueto londinense de Stansted, autobús a la estación de Liverpool y dos líneas de metro hasta el lugar de encuentro ya nombrado.

La mañana siguiente me metí en un mercado cercano a la casa, donde había puestos de fruta/verdura/carne fresca, tiendas de comida ecológica y pequeños restaurantes. Creía que en Málaga cada vez hay menos pequeños comercios de productos específios/concretos por la globalización, las cadenas de supermercados, etc. En Londres descubrí que es una tremenda mentira, pues en la ciudad más grande de Europa pude encontrar alrededor del mercado (y durante toda mi estancia en Londres) pequeñas tiendas de este tipo. No sólo peluquerías o librerías, sino también otras más curiosas (sobre todo para mí) como venta de fotografías.

A pesar de que Brixton es sólo un barrio no por ello es pequeño, y para ir a su zona neurálgica hay que coger metro desde Oval hasta la estación que tiene el mismo nombre del barrio. Allí ya empezaban a aparecer cadenas internacionales, aunque lo que de nuevo más me gustó fue un mercadillo, esta vez al aire libre. Tanto en este como en el anterior que visitité había productos e incluso banderas mexicanas.

Por la tarde decidí acercarme al centro por primera vez, apareciendo en la estación de Oxford Circus y comenzando a bajar por la Regent Street, una avenida casi invadida por las típicas franquicias de ropa, tanto las habituales en casi cualquier ciudad como las especiales para sibaritas millonarios. Estaba cubierta por banderas británicas y norteamericanas anunciando un evento de rugby o similar.

Hice continuamente multitud de fotografías (creo que a estas alturas no hace falta que lo diga, es obvio) y atravesé Picadilly Circus y Trafalgar Square. Son dos plazas que, tras haberlas  visto mil veces tanto en libros y revitas como en el Facebook de los Erasmus, me decepcionaron y tomé a mi derecha el arco de The Household Cavalry Museum (Museo de Caballería de la Guardia Real), donde un soldado hacía guardia casi tan inmóvil como una estatua de cera.

Ya anocheciendo me dediqué a hacer fotografías a las ardillas atravesando St. Jame´s Park y darme ya la vuelta en la rotonda (no podía ser de otra forma) frente a Backingham Palace (residencia de la Reina Isabel II). Pasé por al lado de las típicas y decrépitas cabinas londinenes mientras el Big Ben marcaba sobre el Palacio de Westminster (Parlamento de Reino Unido) y casi a mi lado la no recuerdo qué hora en punto.

Dejé a mi izquierda el 10 de Downing Street (residencia oficial del Primer Ministro) mientras pasaban autobuses con publicidad de Mango en los laterales. Giré a la derecha y tomé un descanso en la estación de Charing Cross para cenar comida basura. Ya de vuelta y perdiéndome decenas de veces y consultando el mapa otras tantas (no suelo perderme, pero aquella fue la excepción) descubrí de forma agridulce The Photographer´s Gallery y también los carteles que anunciaban la London Fashion Week, estando la primera ya cerrada y yéndose a celebrar la segunda en fechas en las que yo ya no iba a estar en Londres...

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23 de agosto de 2015

Los torneos de apertura y clausura

























Muchas de las ligas de fútbol sudamericano comienzan con el torneo apertura, siendo aplicable este mismo paralelismo (no literariamente hablando) a este año en lo que a reportajes fotográficos de boda se refiere, habiendo tenido unos primeros meses con cierto número de bodas, una ligera pausa en la que ahora me encuentro y ya acercándose el trofeo clausura con otras tantas.

He hecho fotografías en casas tanto de novios como de novias por barrios malagueños tan conocidos como Teatinos, Portada Alta, Tiro Pichón y El Ejido, habiéndome acercado también a Alhaurín de la Torre o el Rincón de la Victoria. Ceremonias tanto religiosas como civiles, bien en iglesias como en ayuntamientos. Celebraciones en variadas fincas, restaurantes y lugares que nunca había imaginado, como por ejemplo el Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga. Los exteriores son otro tema, siempre en innovadores, originales y secretos emplazamientos que no voy a desvelar.

Las bodas son una maravilla teniendo confianza con los novios, riéndose en momentos de la boda, conversando con invitados y conociendo gente nueva. Por supuesto, y casi básico para mí, disfrutar de la fotografía y viajar, aunque este año hago todos los reportajes dentro de la provincia.

¡Deseando empezar la segunda vuelta esta semana que entra!

Fotografías -> https://www.facebook.com/media/set/?set=a.878471095566499.1073741863.331771663569781&type=3

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8 de agosto de 2015

Charlas al anochecer


























Cuando era pequeño la palabra "Acapulco" la interpretaba como un lugar remoto del planeta. Si el balón salía por lo alto de la valla del colegio se podía decir "¡hala! ¡a Acapulco!". Con el paso del tiempo la idea fue cambiando y ya me sonaba a un lugar super paradisíaco, pero aún casi sin saber donde estaba. Solía ser el gran premio de los concursos de la tele. Ahora, con unos pocos años más, ya sé donde está y cómo es la ciudad.

Acapulco está en una bahía rodeada de montañas, con lo que para entrar en ella el autobús pasó bajo un túnel considerable. La estación está al lado del gran parque de la ciudad, conocido como Parque Papagayo. Lo rodeé, crucé la Avenida Costera (la principal), dejé a un lado el centro comercial La Gran Plaza y llegué a lo que iba a ser mi alojamiento.

El Hotel Maralissa es uno de los más antiguos de toda la zona turística, teniendo únicamente tres o cuatro plantas y bajo la presión año tras año de las grandes cadenas hoteleras para echarlo abajo y poner en su lugar un rascacielos más. Espero que no ocurra, porque es un hotel con cierto encanto.

Cuando España tenía un espectacular poderío y era consciente de ello (no como ahora) usaba Acapulco como punto clave para pasar los productos de Las Indias desde el Océano Pacífico al Atlántico (usando también Veracruz). Para proteger tan importante enclave construyeron el Fuerte de San Diego, el cual fue una de mis visitas matutinas.

Hoy en día es un museo muy cuidado, con muchas referencias históricas, unas vistas increíbles de la bahía y aire acondicionado en las distintas habitaciones (aún siendo marzo hacía calor). Es curioso que si miras hacia el mar, aparte de la zona hotelera, hay una zona de casas de lujo al estilo Santa Mónica (es la zona conocida como Acapulco Diamante). Sin embargo, si uno se da la vuelta, las ya nombradas montañas que rodean Acapulco son como favelas brasileñas, enormes superficies cuesta abajo absolutamente cubiertas de construcciones de dudosa calidad y sospechosa habitabilidad.

Anduve un rato hacia el centro antiguo de la ciudad, con su plaza principal al estilo mexicano, con mucha vida y poco estrés, rodeada de puestecillos de batidos, frutas y demás. La preside la catedral, cuya cúpula vista desde el interior es grande, bonita y alegre.

Subí en taxi a La Quebrada, unos llamativos acantilados donde continuamente rompen las olas de forma espectacular. Es allí donde, adaptados a un horario turístico, se tiran desde las alturas hasta el mar verdaderos temerarios. Todas estas partes céntricas o relativamente céntricas son conocidas como Acapulco Tradicional.

El Acapulco Dorado, donde están los rascacielos y mi pequeño hotel, me sirvió para darme una buena caminata descalzo y cámara en mano por la playa. Me cruzaba equipos de niños jugando al fútbol, guiris escuchando rancheras desde sus tumbonas, mexicanos bañándose con ropa puesta como es habitual y distintas atracciones de los distintos hoteles. Sentarse en la arena a ver la puesta de sol en Acapulco es una verdadera maravilla.

Los almuerzos los hacía en el ya citado centro comercial, pues el aire acondicionado era lo ideal a esas horas. En las cenas ya me iba a restaurantes típicos mexicanos a comer tacos o bien me quedaba al aire libre en las instalaciones del coqueto hotel (previa visita a la farmacia a por antimosquitos). Una de esas noches estuve hablando durante horas con el portero del hotel, un hombre bastante mayor que, a pesar de haber trabajado siempre de lo mismo y no haber salido nunca del Estado de Guerrero, daba conversación para rato. De hecho, más que las playas o los edificios históricos, fue lo que más me divirtió de esa escapada a Acapulco.

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18 de julio de 2015

Plata en las alturas


Nada más llegar y empezando a subir cuestas (Taxco está en una montaña) me encontré con un matrimonio español con el que paré a hablar un rato a la sombra. Conversación típica para intercambiar la situación de cada cual, resultando que ellos eran unos jubilados castellanoleoneses haciendo turismo.

La catedral (Templo de Santa Prisca) es recargada por dentro y majestuosa por fuera. Siempre que veo alguna foto de ella en libros/revistas de turismo o redes sociales la reconozco a la primera. La salida por su lateral está a cierta altura y permite tanto ver el mar de tejados de la ciudad como las cocorotas de habitantes y turistas. Aproveché para hacerle una fotografía a una anciana que iba hablando sola y soltando improperios variados. Mientras la imaginaba en cualquier TBO de Mortadelo y Filemón me miró con cara poco amistosa y huí.

Evitando el gentío enfrente de la catedral y todas las joyerías de plata que la rodean comencé a investigar callejones más intransitados y tranquilos, así como zonas algo más alejadas y goteadas por auténticos ranchos mexicanos. Me llamó la atención ver una bandera sueca pegada por el interior de una ventana. Parece que este tipo de guiris no sólo huyen a la Costa del Sol, sino también a tierras lejanas para disfrutar de la buena vida.

Bajé a la zona más plana y menos agotadora para almorzar en un típico y casi estándar restaurante del país. Por suerte me sé casi de memoria los tacos, pues lo que parecía el menú del día sobre la mesa resultó ser una llamativa carta de alguien hacia Dios. Mi religiosidad es nula, pero reconozco que la leí y me gustó. 

Volviendo al centro de la ciudad atravesé un mercado repartido a distintas alturas, mitad al aire libre mitad tapado por telas y en el que había que subir escalera tras escalera para poder atravesarlo. De nuevo en la frontal de la catedral y lo que es la plaza principal de la ciudad cogí un taxi para que me llevara a la zona más alta de la misma, disfrutando de conversación con el conductor y los habituales espectáculos de pseudomagia de como se cruzan dos coches por calles donde sólo cabe uno.

Las vistas son buenísimas y, si no fuera por la falta de mar, la estatua que preside toda la ciudad y a cuyos pies yo me encontraba me hubiera hecho pensar que estaba en Río de Janeiro o incluso Lisboa. Muy simpático el conductor (como casi todos los mexicanos) me fue señalando y explicando algunos sitios, como la mina de plata abandonada o el hotel Montetaxco, frecuentado al parece por la fauna hollywoodiense

Esperé a que llegara la hora del autobús de vuelta descansando y tomándome un té casi enfrente de la estación, dejándome muy buen sabor de boca tanto dicha infusión como la visita a esta ciudad de la plata.


25 de mayo de 2015

Desembocadura del Guadalhorce


























Hacía ya unos veinticinco años desde la última vez que estuve en esta zona y los buenos recuerdos me hicieron elegirla como una ruta para hacer senderismo de unos quince kilómetros entre ida y vuelta. A pesar de haber partido del Unicaja esa misma mañana, no hubo demasiado problema para aparcar el coche en Sacaba Beach y, recorriendo algo de playa entre toallas y sombrillas, mi amiga Teresa y yo comenzamos a andar por el camino del lateral derecho.

Nos cruzábamos con familias y grupos de amigos, viendo cosas tan curiosas como un remolque de bicicleta donde el niño dormía plácidamente mientras sus padres pedaleaban. Mirando hacia la izquierda, en la zona aún más cercana al río, se veían cabezas en movimiento y, supuestamente, con el resto de sus respectivos cuerpos tapados por la baja vegetación. Lo que no pudimos ver fueron el puente peatonal y los observatorios de aves habilitados en el otro brazo del río, por la entrada de Guadalmar.

Cuanto más nos íbamos alejando de la playa menos gente nos íbamos encontrando, y alternábamos nuestra caminata entre donde comenzamos y el ya citado sendero más cercano al río. Entre la autovía y la antigua carretera nacional, a la altura de la Depuradora del Guadalhorce, un hombre leía tranquilamente sentado sobre unas de las rocas mientras sus perros disfrutaban las charcas de alrededor.

Entre conversaciones varias y fotografías a cada paso (no puedo evitarlo), siempre acompañados de cánticos de los pájaros (y también de los aviones aterrizando), dejando el Aeropuerto de Málaga a un lado y el Polígono Guadalhorce al otro, terminamos viendo un gasoducto/oleoducto (tubería de acero) que daba una buena sombra. Decidimos hacer una parada para almorzar, aunque uno de los caballos que allí se hallaban, muy taurino él, nos terminó obligando a comer en un tendido de "sol y sombra".

A la altura de una calle llamada Carretera Chopo, de sólo una ristra de casas adosadas y antiguas, había en el río un par de pequeños saltos donde algunas familias hacían su sobremesa improvisada mientras sus niños se bañaban y se lo pasaban pipa. Cerca de allí, en un área donde el río se hacía más ancho y tranquilo, una caballada se refrescaba en aquel remanso de paz.

Tras pasar por debajo de la hiperronda encontramos una bifurcación, además de un camino sin salida. En el único lugar donde encontramos varias estacas con el logotipo de la Gran Senda de Málaga es precisamente donde no sabíamos por donde había que continuar. En cualquier caso, ya habíamos llegado al punto medio de nuestra ruta, con lo que nos volvimos de camino a la meta.

De regreso nos fuimos encontrando tirados por el suelo paraguas, neumáticos, latas de cerveza e incluso váteres. Aparte de la educación nula de la población malagueña (aunque sería más correcto decir "de la chusma malagueña", pues yo soy malagueño y no actúo igual), es cierto que las instituciones podrían ponerse manos a la obra. Y hablo tanto de la Junta de Andalucía (de quien depende el Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce), como de la Diputación de Málaga (creadora a bombo y platillo de la Gran Senda de Málaga) y el Ayuntamiento de Málaga (en cuyo municipio está el citado paraje). Menos echarse flores y más inversión en vigilancia, vallado, limpieza, reforestación y demás.

Casi llegando a la playa para poner los pies en remojo, nos acercamos a algunas construcciones curiosas, como una pequeña chimenea y un curioso observatorio de piedra junto al mar. Un estupendo día de senderismo con una aún mejor compañía, sólo marcado por la vergüenza que a veces se siente por culpa de algunos que habitan en mi misma ciudad y los pseudopolíticos que los (que no "nos") representan.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/sets/72157650721274283

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11 de mayo de 2015

La ciudad de las ranas

Continúo alternando mis entradas entre hechos relativamente recientes con otros más del pasado. De esta forma, y como hace poco hablé del interior de la catedral de Málaga, hoy voy a viajar en el tiempo al más puro estilo Chrono Trigger para continuar relatando mis tres semanas en México de hace ya bastantes meses.

Tras horas de autobús, necesitaba reponerme y cargar energías, lo cual hice comprando en el puesto que un amable anciano tenía en el típico mercadillo matutino. Medio kilo de sandía y mango, unas frutas perfectamente frescas y peladas, listas para comer con un tenedor de plástico.

Un cartel me indicaba con una flecha que había una "panorámica" en una zona superior a la que me encontraba. Empecé a subir cuestas y escaleras por estrechos callejones, una tranquila zona sólo salpicada por alguna tienda de ultramarinos para la compra de los vecinos. En otoño me vino a la cabeza esta zona cuando paseaba por el pueblo rondeño de Genalguacil.  

Aunque imaginaba una "panorámica" del estilo del Balcón de Europa (Nerja) o el Mirador del Estrecho (Algeciras - Tarifa), resultó ser una calle con el nombre Panorámica, en la que como mirador había que encontrar alguna casa derruida o en construcción para colarse en ella y poder disfrutar de las estupendas vistas de la ciudad. Eso sí, vi muy dudoso el parecido entre los montes que rodean la ciudad y una rana, concepto inventado por los indígenas y nombre que le dieron en su lengua a Guanajuato.

Ya de nuevo de camino al centro, y en contraposición a la recién visitada zona del pseudomirador en las alturas, destaca en Guanajuato la tremenda red de túneles subterráneos de la que dispone, antiguas construcciones de época minera. Hoy en día absorben casi todo el tráfico, dejando una superficie tranquila y de esparcimiento.

Se iniciaba la Cuaresma en ese Miércoles de Cenizas, con lo que mucha gente entraba y salía de las iglesias y animaba aún más el centro de la ciudad. Gente del lugar, turistas, estudiantes, creyentes y demás daban mucha vida a toda la zona.

Me llamó la atención, y reconozco que aún no me he molestado en informarme del por qué, la abundante aparición de la imagen de El Quijote por casi todas partes, desde los escaparates de la tiendas hasta la cartelera de los teatros. Esto, unido a la bandera de España en multitud de lugares, me hizo pensar que se valora a mi país más fuera que dentro de él (reflexión ON).

La tarde se dedicó a un tranquilo a la vez que animado ambiente, atravesando bonitas plazas y callejones, haciendo paradas para tomar papas, infusiones o helados de guanábana (los adoro) o descubriendo montajes de escenarios para actuaciones nocturnas, llegando al Centenario Mercado Hidalgo.

Los mercados de México tienen poco que ver con los de España que, aparte de ser de más reducidas dimensiones, muchos de ellos se están transformando en parte del itinerario turístico. Habiendo visitado años atrás el Mercado Libertad de Guadalajara, mi capacidad de asombro en cuanto al tamaño de un mercado mexicano ha disminuido. Aún así, este de Guanajuato es enorme y la entrada al mismo, diría yo que de un marcado estilo europeo, impresionante. 

Destacar también como construcción el edificio de la Universidad de Guanajuato, cerca de la catedral y de un espectacular estilo medieval (me arriesgo a definirlo así desde mi desconocimiento arquitectónico). Tremenda e imponente escalinata donde atractiva turista estadounidense/canadiense me pidió fotografía con su réflex.

Una maravilla esta visita exprés a Querétaro y Guanajuato, dos ciudades mexicanas que, aparte de compartir muchas de las cosas habituales entre todas las ciudades del país, están hermanadas y tienen en común detalles aún más concretos, todos relacionados con el arte y la cultura.

25 de abril de 2015

La Manquita


























Ya que esta entrada está relacionada con el interior de la catedral de Málaga, más conocida como La Manquita por la falta de una de sus torres, aprovecho para reconocer mi "mea culpa" por lo abandonado que tengo mi blog. Es una pena, porque he dejado por el camino historias/aventuras como mis viajes del año pasado a México y Londres u otros más cercanos geográficamente como Córdoba, Granada, Cartagena y Madrid, aparte de reportajes de boda y demás.

México y Londres:
https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums

Córdoba, Granada, Cartagena y Madrid:
https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums

La última vez que visité la catedral fue hace un par de años, aunque ni siquiera me llevé la cámara porque había dado alojamiento a mi amiga china Tszyan, que se venía unos días desde Hong Kong y le hice un poco de guía turístico. Con esto, tengo que remontarme a hace unos siete años, cuando mi profesor de fotografía del momento nos llevó para que, aprovechando que no está permitido el uso de flash en el interior de la catedral, nos las apañáramos con la escasez de luz.

Ayer por la tarde, y con mi primera boda del año a una semana vista, fui a poner a prueba a mi recientemente adquirida Canon EOS 6D en un entorno como este. Los resultados, y aunque no haya invertido demasiado tiempo ni en la propia catedral ni ante el ordenador después, han sido estupendos. Un acierto el salto de APS-C a Full Frame, al que le veo la única pega de que me obliga a adquirir un objetivo más tele a medio plazo.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/sets/72157649839826593/

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com

11 de enero de 2015

Los gallos blancos

















A medianoche nos montamos mi amiga Paola y yo en el autobús con destino a Querétaro y así pasábamos la noche de viaje, ahorrando alojamiento y aprovechando la luz del día.

Como ya he comentado algunas veces, me es imposible dormir durante un viaje, no importa qué medio de transporte esté usando. Eso, en esta ocasión, tuvo una gran ventaja, y es que vi como el autobús cruzaba México D.F. por el mismísimo centro en plena madrugada. Doy por hecho que debe haber alguna circunvalación, pero me alegro de que el conductor hiciera semejante absurdez. Pasar por debajo de rascacielos a través de enormes y desiertas avenidas no tiene precio.

La llegada a Querétaro fue aún en la madrugada, con lo que cogimos taxi desde la estación al también desierto centro de la ciudad. Tras vueltas y vueltas y alguna que otra visita a puercas hostales terminamos decidiéndonos por una de cierta decencia (Hostal Ocote).

La mañana fue dedicada a mezclanos con la vida de la ciudad, talleres de madera o metal, galerías de arte y museos, tremendas iglesias, plazas y la Casa de la Cultura. La tarde/noche, y tras un pequeño descanso en la hostal, visitamos tiendas de ropa para eventos de los 15 años (como la comunión en España), disfrutar de infusiones (y Wi-Fi) en acogedoras cafeterías o investigar en tumultos y reuniones sociales.

A la mañana siguiente, tras más horas de autobús y parada en Irapuato, llegamos a la nueva estación de Guanajuato, en las afueras de la ciudad y desde donde hay que hacer enlace al centro, pero eso ya lo contaré en el próximo post.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/sets/72157653972698195

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com