30 de septiembre de 2015

El Barrio de las Artes


























Hace no demasiado tiempo se conocía a este barrio del distrito centro de Málaga y construido sobre terreno ganado al mar como el Ensanche Centro o Ensanche Heredia. Durante el día no era una zona muy atractiva y durante la noche era mejor no pisarlo, a no ser que se estuviera interesado en prostitutas callejeras o bares de alterne. Era una verdadera pena, pues la situación es realmente estratégica, estando limitado por dos de las arterias principales de la ciudad como son la Alameda Principal y la conocida como "Muelle Heredia".

Por suerte, y a principios de la segunda década de este siglo, vecinos y comerciantes se unieron para darle un cambio al mismo. En modo de resumen se puede indicar que se han mantenido y reformado edificios antiguos, apareciendo un buen número de hoteles y hostales. Esto ha motivado también (por ahora) la "supervivencia" de negocios clásicos de la zona, como Al Este del Edén y Filatelia Carrasquilla. El Teatro Alameda y el CAC (Centro de Arte Contemporáneo) son las bases de la cultura, alrededor de los cuales han ido apareciendo negocios de arte, tanto clásica como alternativa, añadiendo eventos como exposiciones y mercadillos.

Todo esto, unido a la renovación y peatonalización de algunas calles y plazas, ha hecho que también florezcan nuevos restaurantes y bares, y con ellos la aparición de turistas que antes ni siquiera pisaban la zona. Como curiosidad, destacar también la cantidad de centroafricanos, árabes y, de un tiempo para acá, también de Europa del Este que, salvo un par de negocios de este tipo que llevan años, la mayoría deambulan de forma ciertamente aleatoria.

Entre todo lo ya nombrado se pueden destacar también edificios clásicos como La Equitativa (llamada por mí de niño como "la torre de los tres huevos") o la iglesia de Stella Maris, completando un barrio que, si tiempo atrás invitaba a no pisarlo, ahora es más que atractivo hacerlo.

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7 de septiembre de 2015

Londres (3)



Parece que no se puede visitar Londres sin acercarse a Camden Town, una calle con tiendas para turistas y recuerdos variados. Un poco de curiosa decoración de edificios por aquí y otro poco de ropa urbana por allá. Me gustó el mercado de Camden Lock que, aparte de productos que se podrían denominar como "fast art" (sí, me lo acabo de inventar), tenía una estupenda vista saliendo a uno de los balcones con la cámara metida en una bolsa de supermercado y como quien no quiere la cosa.

Entre puestos de comidas internacionales y extrañas figuras frikis entramos mi amiga Marian y yo en una zona ya cubierta, donde lo mismo había tiendas de libros con largas y ordenadas estanterías como estrafalarias tiendas de trajes medio futuristas y medio de terror. No perdimos demasiado tiempo por allí y, tras el almuerzo de turno (de nuevo chino) cogimos metro hacia el Natural History Museum.

Ya sabemos que los horarios europeos no son los españoles, y llegando a las cinco y media a un museo te encuentras que dispones únicamente de media hora para verlo. No lo dudé ni un instante y me fui directo a la zona de dinosaurios, mi pasión (vi Parque Jurásico cinco veces en el cine). Además, fue una suerte el haber visto a Dippy, un huesudo (más bien yesudo) diplodocus que recibía a todo los visitante en la entrada desde hace más de 100 años. Ahora parece haber sido sustituido por una ballena que, si bien esta sí es real, no tiene la misma fama...

Llamaron a Marian casi con urgencia para que se encargara de la decoración de un pub muy chic que iba a celebrar un evento ese mismo día. No sé como es tan famosa la puntualidad británica siendo casi imposible llegar a la hora adecuada. Estuvimos un buen rato en el taxi esperando a que pasara el barco de turno por el London Bridge.

Hice la enésima caminata de vuelta a casa, callejeando de nuevo por la City y los alrededores de Oxford Street, fotografiando multitudes esperando cruzar semáforos, colándome en tranquilas parroquias, esquivando viandantes y disfrutando del dinámico y activo ritmo de la ciudad. Le doy mi OK a Londres.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157653970589561

6 de septiembre de 2015

Londres (2)



La mañana siguiente estaba chispeando y la dediqué a hacer la compra en Butterfly Walk, un centro comercial en Camberwell Street, los alrededores de la casa. Al poco cogí el metro hacia Warren Street (al noroeste de la ciudad), donde había quedado con una pareja amiga mia para almorzar y echar la tarde paseando por el bonito y enorme Regent´s Park,

Aunque la comida fue en un chino del montón, lo llamativo era la cercanía de la enorme torre de comunicaciones de BBC London Radio (me recordó a la primera misión de Final Fantasy VIII) y una estatua de John F. Kennedy en el lateral de una de las avenidas.

El nombrado parque es un gustazo para pasear, con zonas tanto permitidas como no permitidas para perros, lagos y canales con embarcaciones, el Zoo de Londres en su interior y, lo que más me gustó, una pequeña colina desde donde se veía (y fotografiaba) el Skyline de la ciudad. Terminamos la tarde en la cervecería The Pembroke Castle, situada junto a unas vías de tren y un metálico/grafiteado puente sobre ellas.

Comencé al día siguiente mi caminata turística por el lateral sur del Támesis desde Waterloo Station, pasando por el London Eye (no subí, la cola era tremenda), "skatepark", mercadillo de libros, las obras de reforma del National Theatre y multitud de bares y terrazas. Estaba todo muy animado al ser fin de semana y, tras comprarme comida pseudomexicana en un puesto terminé por entrar en la Tate Modern, ese tipo de museo que visito porque es gratis... Eso sí, las vistas de la catedral desde arriba eran espectaculares.

Cruzando el Millennium Bridge hacia la parte norte de la ciudad, y atravesando el pequeño parque que rodea St Paul´s Cathedral, comencé a adentrarme en la City, donde poco se puede ver aparte de bancos, oficinas y edificios altos. Entre mi orientación y el mapa terminé donde quería, en la Tower of London, una fortaleza adornada (supongo que sólo aquellos días) por casi infinitas flores de color morado carmesí, y todo rodeado de cientos/miles de turistas. Además, tuve el honor de que el encargado del Tower Bridge me detuviera justo a mí para poder abrirlo y dejar pasar una embarcación.

Ya de noche, y tras casi una hora andando por calles y avenidas desiertas, alcancé la estación de metro de Borough, una de esas en las que hay que elegir entre una infinita escalera de caracol de piedra o un montacargas/elevador, llevándote ambos a casi las profundidades del planeta y, como suele ocurrir, recordándome a un videojuego (en este caso el final de Resident Evil 2).


4 de septiembre de 2015

Londres (1)

























Cuando un amigo/conocido me ofrece alojamiento en una ciudad del extranjero en la que no haya estado no importa qué planes tenga para esa fecha, pues automáticamente los anulo/pospongo y empiezo a buscar vuelo. En esta ocasión fue mi amiga Marian quien, avisándome de que tenía varios mini-trabajos y no siempre podría estar conmigo, me animó a ir.

Esta vez no tenía quien me recogiera en el aeropuerto ni nada parecido, sino que quedé con ella en la estación de metro de Oval. Como ya había ocurrido alguna que otra vez, el viaje en sí (transporte) no fue precisamente la parte más divertida, consistiendo en: metro hasta la estación María Zambrano, cercanías al aeropuerto Málaga-Costa el Sol, vuelo al aeropueto londinense de Stansted, autobús a la estación de Liverpool y dos líneas de metro hasta el lugar de encuentro ya nombrado.

La mañana siguiente me metí en un mercado cercano a la casa, donde había puestos de fruta/verdura/carne fresca, tiendas de comida ecológica y pequeños restaurantes. Creía que en Málaga cada vez hay menos pequeños comercios de productos específios/concretos por la globalización, las cadenas de supermercados, etc. En Londres descubrí que es una tremenda mentira, pues en la ciudad más grande de Europa pude encontrar alrededor del mercado (y durante toda mi estancia en Londres) pequeñas tiendas de este tipo. No sólo peluquerías o librerías, sino también otras más curiosas (sobre todo para mí) como venta de fotografías.

A pesar de que Brixton es sólo un barrio no por ello es pequeño, y para ir a su zona neurálgica hay que coger metro desde Oval hasta la estación que tiene el mismo nombre del barrio. Allí ya empezaban a aparecer cadenas internacionales, aunque lo que de nuevo más me gustó fue un mercadillo, esta vez al aire libre. Tanto en este como en el anterior que visitité había productos e incluso banderas mexicanas.

Por la tarde decidí acercarme al centro por primera vez, apareciendo en la estación de Oxford Circus y comenzando a bajar por la Regent Street, una avenida casi invadida por las típicas franquicias de ropa, tanto las habituales en casi cualquier ciudad como las especiales para sibaritas millonarios. Estaba cubierta por banderas británicas y norteamericanas anunciando un evento de rugby o similar.

Hice continuamente multitud de fotografías (creo que a estas alturas no hace falta que lo diga, es obvio) y atravesé Picadilly Circus y Trafalgar Square. Son dos plazas que, tras haberlas  visto mil veces tanto en libros y revitas como en el Facebook de los Erasmus, me decepcionaron y tomé a mi derecha el arco de The Household Cavalry Museum (Museo de Caballería de la Guardia Real), donde un soldado hacía guardia casi tan inmóvil como una estatua de cera.

Ya anocheciendo me dediqué a hacer fotografías a las ardillas atravesando St. Jame´s Park y darme ya la vuelta en la rotonda (no podía ser de otra forma) frente a Backingham Palace (residencia de la Reina Isabel II). Pasé por al lado de las típicas y decrépitas cabinas londinenes mientras el Big Ben marcaba sobre el Palacio de Westminster (Parlamento de Reino Unido) y casi a mi lado la no recuerdo qué hora en punto.

Dejé a mi izquierda el 10 de Downing Street (residencia oficial del Primer Ministro) mientras pasaban autobuses con publicidad de Mango en los laterales. Giré a la derecha y tomé un descanso en la estación de Charing Cross para cenar comida basura. Ya de vuelta y perdiéndome decenas de veces y consultando el mapa otras tantas (no suelo perderme, pero aquella fue la excepción) descubrí de forma agridulce The Photographer´s Gallery y también los carteles que anunciaban la London Fashion Week, estando la primera ya cerrada y yéndose a celebrar la segunda en fechas en las que yo ya no iba a estar en Londres...

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157653970589561

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com