10 de noviembre de 2015

Roma (1)


























Hace años estuve ya en Italia, concretamente en el norte, visitando las ciudades de Milán, Génova, Venecia, Pisa y Padua. Aunque el viaje me encantó es cierto que, por ejemplo, el engalanado concepto que tenía de la capital de Lombardía se deshizo al visitarla. Todo lo interesante en una misma y larga recta, estructura que me hace recordar a Las Vegas. También hay que reconocer que no son comparables los contenidos de ambas vías, es decir, casinos y estriptis frente a clase y glamur.

La llegada a Roma me dió una corazonada y, a pesar del cansancio del viaje, solté la maleta en el hotel de la Via Nazionale y eché a andar hacia la otra punta de la misma, entre el Palazzo delle Esposizioni y el Teatro Dell´Opera di Roma.

Un viaje que no llega a cuatro días es incompatible con la espera de las interminables colas para monumentos y museos, así que eché la tarde por la Via del Foro Imperiali, la cual va desde la Piazza Venezia hasta el Coliseo, teniendo a ambos lados muchos e importantes restos romanos como: Foro de Trajano, Foro de Augusto y Foro de Nerva.

El monumento a Vittorio Emanuele II es un edificio imponente que hace irresistible la subida en su ascensor para disfrutar de las vistas desde la parte superior. Una pena de la neblina que cubría la ciudad y que reducía cierta nitidez a las fotografías, compensada con el interior de la Basilica di Santa Maria in Ana Coeli y la fachada del Teatro Marcello.

La segunda jornada comenzó rodeando la Piazza Barberini, dejando a la derecha palacio, cine y estación de metro, todos con el mismo nombre que la citada plaza. Cuesta arriba y para disfrutar de otras estupendas vistas junto a la estación de metro Spagna y bajada de curvas hasta la Piazza del Popolo, primera de las plazas en obra que restaban puntuación a la visita.

En cualquier caso se podía entrar en la Basilica Parrocchiale Santa Maria del Popolo y dar una vuelta por el mercadillo callejero de Flaminio, entre estaciones de metro y tranvía. Aunque partía de allí la Via del Corso, una de las arterias del centro de Roma, se decidió tomar la casi paralela Via del Babuino y así pasar por la Piazza di Spagna, también en reconstrucción. Terminé este trío de plazas en la Fontara di Trevi, que a su vez completaba el trío de obras, en este caso sin el habitual chorro de agua y en labores de limpieza. La esperaba más amplia, y es cierto que la fuente como tal lo es, pero la pseudoplaza que la contiene es agobiante, con el edificio frontal casi pegado y un hacinamiento de turistas y vendedores.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157660682253911

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