9 de mayo de 2017

Caminito del Rey


























Soy yo el que normalmente organiza los viajes y escapadas, pero en esta ocasión tuve la suerte de que, sin comerlo ni beberlo, fueron mis tíos los que me invitaron y se encargaron de todo. ¡Todo un lujo merecedor de agradecimiento!

A pesar de haber hecho hace unos años una sesión fotográfica de moda por aquellos lares, no he sabido hasta hace poco que hay tren de Málaga a Ronda, y menos aún que hacía parada en El Chorro. Poca memoria infantil la mía, pues antes del AVE era el único acceso ferroviario a la capital, habiendo sido usado por mí mismo en tiempos inmemoriales. Es por ello que debería limitarse el acceso de vehículos privados (especialmente turismos) en la entrada y salida, pues también hay un autobús que conecta ambos puntos.

No suelo estar muy de acuerdo con la humanización de entornos naturales, menos aún de este incomparable Parque Natural. Para eso ya tenemos el resurgimiento de la construcción y su implícita ansia de dinero. También debo reconocer que se trata de un caso peculiar, y no me refiero a la nueva seguridad durante el recorrido respecto a la que había antes, pues quien quería (y quiere, pues he visto gente andando por las vías de tren) hacerse la Lara Croft de turno, allá él. Me refiero a la protección del entorno; flora, fauna y parque en general. Hay incluso vigilantes, muy a lo Jellystone Park.

La espera a la hora de entrada se hace corta entre pinos y eucaliptos, ante las aguas de un gran embalse presidido por la conocida como Casa del Ingeniero. De todas formas, te avisan si puedes entrar antes de tiempo, teniendo que cruzar un túnel de unos cientos de metros y escasa iluminación para llegar a la entrada; llamémosle oficial.

No hace falta tener vértigo para que te impresionen las alturas cuando vas por los tramos del Desfiladero de los Gaitanes de reciente construcción. Aún así, creo que la mente humana no termina de ser consciente por más que sepa que va sobre simples maderas, por muy profesional y firmemente que estén soldadas a la roca. Una imagen vale más que mil palabras, e imaginar lo que se vería en un espejo en el lado contrario haría dar un paso atrás a más de uno. Por cierto, me viene a la cabeza, aunque no especialmente relacionada, la caída de Arthur Galt en Acorralado. ¿No has visto la película? ¡Ya tardas!

En los tramos de terreno sólido hay un par de sitios para descansar y comer disfrutando del paisaje, el cual incluye la version antigua y derruida del Caminito del Rey, túneles y vías de tren, casas a modo de refugio e incluso un área concebida como helipuerto para emergencias.

En paralelo a canales de agua con sus camuflados sapos y bajo la atenta mirada de aves rapaces por el desfiladero, se termina llegando a un antiguo acueducto del que aún surge un imponente chorro de agua. A su lado, un moderno puente colgante y suspendido en las alturas que, no sólo es la imagen representativa y casi icónica del recorrido, sino también punto típico para que valientes e inconscientes paren a tomarse fotografías.

Ya no queda más que subir escalera y bajar cuesta al punto inicial. Toca reponerse y descansar en "La Garganta", comentando la jornada de senderismo frente a la central hidroeléctrica y esperando que los tenebrosos y majestuosos túneles escupan nuestro regreso.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157683077383035

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com

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