27 de marzo de 2017

Edimburgo (1)


























Es mucho más caro alojarse en Edimburgo que hacerlo en Glasgow y hacer ida/vuelta en tren un par de veces desde esta última. Además, estar en un cálido vagón disfrutando de preciosos paisajes nevados es una muy buena forma de iniciar el día.

Desde la céntrica estación no hay más que comenzar a subir cuesta, curva a la izquierda y curva a la derecha, para plantarse en el Edimburgh Castle. No escribo en el blog para hablar de historia, cultura y arte, sino para narrar mis peripecias por el mundo. Es por ello que, aprovechando que tengo a mi lado la guía con la que me hice en el mismo castillo, puedo resumirlo como una construcción antigua sobre una loma de base y origen volcánico, con usos reales y militares. Y tal cual es, habiendo entre las murallas salones de aristocracia y museos/cárceles de hazañas bélicas.

Situado en las alturas para poder vigilar y defender la ciudad, hoy es un lugar, como ya ocurrió en el cementerio de Glasgow, para disfrutar, en esta ocasión, de una maravillosas vistas de Edimburgo. Detalles entre detalles, destacar "el cañón de la una en punto" (que a pesar de encontrarme allí a esa hora no lo escuché) y el curioso cementerio de perros.

Me pareció cara la entrada al castillo, pero a la salida ya había cambiado de opinión. No sólo es grande, sino que tiene mucho que ver en su interior, animando a invertir casi todas las horas de luz natural en él.

Ya de vuelta hacia la estación con el objetivo del día ya cumplido, bajé por Grassmarket, destacando la cuesta de bajada. En ella hay edificios tan bellos y antiguos como los del resto de la ciudad, pero lo que la hace aparecer en las guías no es eso, sino el tener pintados sus bajos con colores llamativos, a lo que no acabo de verle atractivo alguno.

Tuve el atrevimiento de comer en un Fish and Chips, no llevándome con ello decepción alguna, siendo lo que esperaba: fucking shit! Ya no sólo que el pescado pueda ser la misma panga desechada por los supermercados o que las patatas estén refritas, sino lo impresentable de las cocineras/camareras, que entre rebuzno y rebuzno lo mismo se llevaban las manos a la cabeza por no aceptar el ketchup y la mayonesa como que decían no te echaras mucho...

Como ya he dicho alguna que otra vez, es a la vuelta de los viajes cuando realmente me informo más allá de los datos prácticos, evitando así llegar al país de turno con prejuicios. En "Españoles en el mundo" de TVE había un hombre que llevaba al reportero de turno al mismo sitio que acabo de describir. OMG!

En fin, no fue más que una aguja en un pajar, habiéndome encantado ese primer día en la capital de Escocia. Vuelta a Glasgow para dormir y deseando ver el resto de Edimburgo el día siguiente.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157681489698825

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18 de marzo de 2017

Glasgow


























Es la ciudad más grande de Escocia y también la más industrializada. Esto último hace que no sea especialmente atrayente para el turista, pero sí para el viajero. De todas formas, poco puedo contar de la llegada, más que una rápida visita al TESCO (digamos que el Mercadona del Reino Unido) en busca de provisiones y a la cama.

Mi alojamiento estaba a escasos metros del río de la ciudad, el Clyde. El sol de estos países suele ser traicionero porque cuando sales al exterior te llevas una bofetada de aire frío. En cualquier caso, esta combinación de luces rebotadas por las cristaleras del embarcadero y el propio agua daba un toque de vida que contrarrestaba las calles desoladas.

El recientemente construido puente peatonal de Tradeston lleva al sur de la ciudad, donde lo más o menos interesante está relativamente concentrado. La insípida zona de finanzas da paso al centro neurálgico, haciendo como nexo de unión la Glasgow Central Station. No importa donde ni cuando, siempre hay cosas que llaman la atención, como carteles de publicidad perfectamente enmarcados y espaciados contrastando con las sucias y oscuras paredes.

Nada más entrar en Buchanan Street la relacioné con Calle Larios. Es más larga pero, por lo demás, tienen muchas cosas en común: edificios antiguos de pocas plantas y bien cuidados, invasión de franquicias ladronas de encanto, peatonalización y, ahora sí, con mucha gente.

La que hace no mucho tiempo era la cerniente globalización es lo más cotidiano a día de hoy, con las ya citadas franquicias a la cabeza de la misma. Por suerte, no todas son globales o internacionales, pudiendo ser atractivas curiosidades o novedades para los extranjeros. Llamativa también en esta calle es la parada de metro del mismo nombre, transporte que fluye en la misma dirección que los viandantes, pero bajo ellos.

Girando a la izquierda frente a la Glasgow Royal Concert Hall (no sin hacer las casi obligatorias fotografías sobre su escalinata), almorzando en la cadena de comida rápida (y supuestamente sana; lo mas decente que pude encontrar) EAT, rodeando la Buchanan Bus Station y atravesando el pequeño puente frente a la Queen Street Station (sí, son dos estaciones de tren en el mismo centro) se llega a la George Square, una gran plaza presidida por el Ayuntamiento de Glasgow, además de esculturas históricas y elementos representativos. Por allí pasaban tres hombres con la típica falda escocesa, demostrando que no sólo de tocadores de gaitas es la vestimenta, sino más que habitual.

En ambos lados de una larga avenida hay numerosos edificios de construcción reciente o aún pendiente de su finalización, pertenecientes a facultades o residencias universitarias. En la terminación se encuentra la catedral, dando paso a la Necrópolis de Glasgow que se encuentra tras ella. Se trata de una colina que, aparte de las lápidas y demás elementos concernientes a un cementerio, permite disfrutar de unas muy buenas vistas al atardecer (más bien pronto anochecer por aquellos lares).

Ya dirigiéndome a recorrer de nuevo la Buchanan Street en sentido contrario descubrí la imponente Tron Church, haciendo una parada en la The Willow Tearooms, famosa pero apacible, silenciosa por su acristalamiento pero vibrante sobre el "subway". Un buen sitio para descansar con una infusión antes del camino de vuelta. Esquivando a multitud de corredores por las riveras del río, atravesando la ratonera de la urbanización The Waterfront y lleganando hasta el cuartel general enclavado en el Parque Comercial Quay.

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157678851404062

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