31 de agosto de 2018

Estambul (4)

A poco de alejarme de Taksim hacia el norte todo estaba más calmado, dando ejemplo de ello el Macka Park (también Demokracy Park). Nada más entrar me crucé con un grupo de jardineros cargados de utensilios y manos a la obra, y es que los parques de la ciudad están muy cuidados. Este es alargado y ligeramente inclinado, con zonas tanto de esparcimiento y relax como de recreo infantil. Me hicieron gracia las fuentes grandes y circulares, situadas en cascada una respecto a las otras, donde los niños disfrutaban como si de piscinas se tratara. Quién diría que hace año y medio hubo un atentado allí, con policías y civiles como víctimas mortales.

Dirigiéndome hacia el nivel del mar dejé a mi derecha el estadio del Besiktas, uno de los principales  equipos de fútbol de Estambul junto al Galatasaray y el Fenerbahce. Con "sólo" cruzar la carretera de la costa (hay que poner en riesgo la integridad física) me planté bajo/ante la Torre del Reloj perteneciente y precedente al Palacio de Dolmabahce. Con el mismo nombre del palacio y su torre también se encuentra la mezquita adyacente. Por suerte, no eran mis objetivos del día, pues me apetecía algo diferente a taquillas, colas y esperas.

Mi plan era pisar Asia por primera vez en mi vida, para lo que fui a la terminal de ferris de Kabatas. Me dijeron que allí era para las Islas Príncipe, que para Uskudar (la parte asiática de Estambul) partían desde el otro lado del palacio. Hacia allí me dirigí, con una pared muy continuada y con plantas colgantes a mi izquierda y el Museo Marítimo a mi derecha. Uhm... Eso de Islas Príncipe se me quedó archivado y pendiente de consulta.

Tras disfrutar la sensación de poner pie en suelo asiático continué, como comencé la mañana, caminando hacia el norte pero desde el otro lado del Estrecho del Bósforo. Y sí que había camino, mas me hacía masoca al andar. Mientras me pasaban continuamente taxis y autobuses por un lado y calles muy brasileñas por el otro. Sí, de esas en las que las aceras están al mismo nivel que la calzada empedrada, todo con casas coloridas y árboles frondosos. Me entraron ganas de bailar samba como Bobobo (vean la imagen en Google). ¡Ay! Los efectos de patearme Estambul bajo el sol del  mediodía...

Todavía quedaba mas de una hora para el cierre del Palacio Beylerbeyi, aprovechando pues para almorzar en un pequeño muelle o embarcadero. Me pedí un lomo de salmón fresco y recién hecho; vuelta y vuelta y al plato. ¡Salmón sí, siempre salmón! Un lujazo viendo los barcos pasarme por al lado, el otro lado de la ciudad y el enorme puente que acababa de atravesar por un túnel semiartísticamente decorado.

Los jardines del palacio son sosegados, invitando a sentarse a leer como hacía una mujer o a tomarse un café como hacían dos hombres, todo con no más sonido que el del chorro de una fuente de la terraza. Entre monumentos llamativos y estatuas de animales se descubre un portón metálico que da directamente al mar. Aparte de que se le da una capa de pintura cada dos por tres, porque estaría oxidado si no, dibuja en la mente la escena de un burgués poniendo pie en tierra mientras un plebeyo le da la bienvenida y la mano al bajar.

El parque continúa a distintos niveles de altura cual plantación de arroz. Yo, como diría el padre de Bobobo, pasé por al lado de un "prohibido el paso" pelillos a la mar (continuaba con pelo y estaba al lado del mar). Si había poca gente abajo, aún menos arriba. Entre estanques iba fotografiando plantitas y florecitas hasta que se me acercó un policía, desde un grupo de ellos con mirada de malas pulgas, a revisar mis últimas imágenes tomadas y a decirme que me largara. De hecho, hay un protocolo de actuación antirrerorista en la policía turca que dice: - ¡Nos fotografían flores, señor! - Pues revisad cámaras o algo, por Dios!

Entré a echarle un ojo al área recreativa que se encuentra justo al lado del palacio, fotografiando a niños lanzándose al agua como locos e intentando entender lo que me decía un simpático y alegre hombre en turco (¿para qué lo intenté?). Tras ello, di por supuesto que todos los autobuses iban hacia el centro de Uskudar, desde donde comencé la ida. Crucé los dedos para que me quedara dinero en la tarjeta de transporte urbano y poder hacer la vuelta. Todo salió bien.

Cerca de la plaza central, entre supermercados, mezquitas y barcos que vienen y van se encuentra el mercado. Unas terracitas por fuera y conversaciones de puesto a puesto en el interior. Pequeño, coqueto y de barrio. Me compré una mochila de la tan de moda marca Fjallraven. Creo recordar que estaba a unos irresistibles 10€ pero, mientras buscaba monedas en mi cartera, el hombre me dijo que venga, que con 5€ era suficiente. Por lo visto no hay ni que regatear, sino que te rebajan porque sí, sin decirles nada. Creo que salí de allí reflexionando sobre la diferencia de turcos y moros que de Santa Sofía o la Mezquita Azul...

En los alrededores del mercado me crucé con lo que ya era la repanocha. Un puestecito clavado sobre la hierba, con su techo para dar sombra y su comedero y bebedero. Tenía los logos de Uskudar, imágenes de perros y gatos y una frase que venía a decir: "Pequeños amigos; buenos amigos". Delante y a la sombra, un precioso gato callejero sobando en plena siesta (una de las mil que hacen a lo largo del día).

Me zambullí en pleno distrito a sumergirme en su día a día, dejando una línea de bares donde todo el mundo veía el mundial a mi izquierda, comenzando a subir cuestas y más cuestas, con sol y más sol. Las casas otomanas se mezclaban con bloques de los sesenta o setenta, con tiendas, colegios e incluso pequeñas mezquitas e incluso cementerios de por medio. Ya a la vuelta y cuesta abajo, tras atravesar mercadillos callejeros cubiertos con lonas y merendar una de esas tremendas pizzas alargadas tipo turco, presencié una llamativa escena.

En una plaza/parque considerablemente grande y arbolada escuchaba un tumulto y murmullo conforme cruzaba. Resultó ser una pelea entre mujeres intentando matarse literalmente, con patadas y puñetazos a la cara intercalados con tirones de pelo. Un grupo también de mujeres, supongo que de uno y otro bando, no llegué a saber si intentaban separarlas, animarlas o incluso participar. A pesar de que la gente miraba, tampoco es que estuviera especialmente sorprendida. Parece que allí hacen eso en plena calle, no sólo de puertas hacia adentro como más de una vez he vivido personalmente en mi país.

También lo digo una y otra vez: bloques no muy altos y sin tiendas son mi predilección y debilidad para vivir. Hojas callendo por los balcones, gorriones piando de rama en rama, paredes llenas de sencillos mosaicos y un coche de higo a breva. Otro barrio a apuntar en mi lista de "A donde me mudaré en esta vida o en las posteriores" y desembocando en pleno paseo marítimo, todo un plus.

Entre chiringuito y chiringuito no había arena, sino cuatro o cinco escalones de cemento dando a las rocas y al mar. Empezaba a concentrarse gente por allí, con lo que me apresuré a pillar sitio. Mientra me tomaba con lentitud y calma la infusión que me acababan de traer, iba combinando ratos de fotografiar con otros de pleno relax, mirando a la preciosa Torre de la Doncella (o también de Leandro) en primer plano y a todo el lado europeo de Estambul de fondo. El sol se iba poniendo, la escena tendía a cálida y yo venga a disfrutar como "cuando en tu mente no hay más que lo que ves".

Igual que por la mañana caminé en paralelo al mar hacia el norte desde el muelle, esta vez lo hacía hacia él. Si la ida fue en barco, la vuelta fue a través del túnel submarino más hondo del mundo y por donde pasa el relativamente moderno y nuevo Marmary (Marmara + Ray). Durante travesía salió de un joven que iba con sus amigos el orientarme por las mil vías, paradas, escaleras mecánicas y demás. No recuerdo si sirio o irani, la mar de simpático y agradable, por lo que le di mi número de móvil cuando me lo pidió. Pero, claro, cambiando uno de los números. ¡Nunca te fíes de lo que dice el Tato, que escuchó el Luiii que vio el Mortadelo!

Fotografías -> https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157669087221467

Página web -> http://www.alvaromartinfotografia.com

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